LA MATERIA ORGÁNICA, ESA GRAN OLVIDADA

Llevamos muchos años escuchando que hay que reciclar y al final se ha convertido en algo habitual en nuestras vidas. Por desgracia, en muchos casos se hace a regañadientes.

El primer contenedor para recogida selectiva en aparecer en nuestras vidas, fue el verde de vidrio en el año 1982. Se colocó en Barcelona, en la Plaza de Sant Jaume en febrero de 1982. Años más tarde, en 1997 y amparados por la Ley de Envases y residuos de envases nacieron Ecovidrio y Ecoembes.

La llegada del contenedor amarillo vino a descolocar nuestras mentes poco recicladoras y hacernos pensar y repensar qué tirar en dicho cubo. Hasta el punto de que hoy en día, después de 20 años, conozco gente de todas las edades que sigue sin saber lo que hay que tirar en el amarillo.

Así que desde 1997, nos hemos plantado con tres contenedores de recogida selectiva de residuos: verde (vidrio), amarillo (envases)  y azul (papel y cartón).

Durante todos estos años de reciclaje, nos hemos olvidado de nuestro residuo más importante (en % peso) y más valioso por su reciclabilidad y productividad. No es un residuo, es un recurso.

La materia orgánica o biorresiduo

Aproximadamente el 40% de nuestra basura es materia orgánica. Aunque no lo parezca, es el más reciclable de los residuos y al mismo tiempo el más olvidado. En algunas zonas de España, todavía no se ha comenzado la recogida selecctiva de biorresiduo, ni se la espera hasta que lleguen las multas y presiones por parte de Europa.

A los residuos orgánicos se les puede aplicar perfectamente “no es un residuo, es un recurso”. Es un recurso que se puede transformar de forma sencilla mediante el compostaje en fertilizante o abono para las plantas, huerto jardín…devolverlo al terreno en cualquier caso y reducir la cantidad de residuos generados.

Existen diversos sistemas de tratamiento de la materia orgánica. Vamos a ver brevemente en qué consisten estos tres: Compostaje, Vermicompostaje y Biometanización. Sobre todo, vamos a identificar si el tratamiento se puede hacer descentralizado (domiciliario y comunitario) o centralizado. En el siguiente cuadro resumen:

Beneficios de un sistema de tratamiento descentralizado

  • Reducción de residuos en origen. Menor huella ecológica. Menor transporte. Menos olores. Menos vertedero.
  • Implicación de la ciudadanía 100% en la gestión de sus residuos
  • Menor % de impropios en todas la fracciones
  • Evitar transporte y olores
  • Producto final de calidad

 

en construcción

Continue Reading